sábado, 22 de marzo de 2008

Fáthima [En la tienda]

Nada en realidad es tan tenebroso como parece una vez que se enciende la luz.
Tardé unos segundos en acostumbrarme a lo brillante de las cosas.
Toda la habitación estaba pintada de blanco. Los muebles eran blancos y la madera de ellos era la más clara que había visto en mi vida, al grado que me hizo dudar de si era o no madera.
mi mirada pasó por las suaves cortinas..por la losa del piso perfecta a inmaculada. el techo..los adornos las velas..los toques plateados por ahí y por allá.
Oí una risa ahogada.
Tal vez mi expresión de admiración era demasiado obvia.
Alzé la mirada.
Y entonces la vi. Era..hermosa...yo no podía creerlo..era una mujer no más grande que yo..tal vez unos 25 cuando mucho. el pelo largo liso y rubio caia por sus hombros con suavidad..sus ojos grandes y grises me miraban con sarcasmo..las pestañas largas y blancas..muy blancas..sus labios de un suave color perla..su delicada figura..
si hubiese sido hombre me habría enamorado de ella.. pero yo.. yo solo le admiraba..era bellísima..lo que nunca en mis sueños...llegaría a ser..
la expresión de ella cambió cerró la puerta presipitadamente.
Su mirada me heló la sangre.
No vuelvas a hacer eso- dijo en tono seco.
No sabía a que se refería pero me limité a asentir.
Ovejas descarriadas- dijo Ella en voz alta.
¿Perdona?- dije ofendida.
Me oiste.. o no?- dijo ella en tono seco.
Me callé las ganas de discutir furiosamente con ella. Y me limité a contemplar todo de nuevo.
Siéntate- dijo ella señalándome uno de los hermosos sillones de la sala- enseguida traigo lo que necesitas.
Me pareció que tenía prisa por sacarme de ahi. La vi mirarme de reojo..
Me iba a sentar en uno de los sillones cuando este comenzó a volverse violeta..
Ahi no!- gritó ella con evidente molestia y señaló otro sillón que parecía menos cómodo justo del otro lado de la sala...
Me senté en el con cuidado.. temiendo que gritara de nuevo.
Después de unos minutos regreso con un montón de cosas en las manos y se sentó delante de mi.
Ampolletas de agua bendita- dijo mostrandome un estuche lleno de pequeñas cápsulas de cristal.
Son 700- dijo mirándome- deberían bastar por ahora.
¿Bastar para qué?- dije con una voz casi susurrante.
Ella o no me oyó o fingió no hacerlo, metió el estuche en una mochila parecida a un bolso...extrañamente la mochila era negra.
Armas de cristal- dijo mostrándome dos calibres 9mm modelo 910 las armas eran transparentes..parecían de plástico.
me reí.
Me miró molesta y las giró para que yo las tomara.
Lo hice... pesaban más de lo que parecía..las armas cambiaron...un violeta obscuro se diluyó en el cristal..de modo que su transparencia pasó a la historia..el color violáceo me encantó.
Ella sin embargo hizo un gesto de desaprobación que me intrigó, pero no lo suficiente para desafiar sus ojos helados.
¿Y las balas ?- susurré..
No las ocupa - dijo ella sin más explicaciones metiéndolas a la bolsa.
Cada vez me estaba poniendo peor estar ahí.
Espada y sais? o espada y escudo?- dijo ella con voz indiferente.
Espada y sais - dije con calma.
Metío dos tubos largos y lisos a la bolsa y un mango de cristal de una spada, bastante hermoso.. pero solo el mango.. no quizá preguntar por la hoja de la espada..seguro que esa tampoco la necesitaba.
Ahora solo una cosa más...- dijo tomando un espejo y haciendo que lo sostuviera entre mis manos.
Se puso detrás de mi y puso sos frías manos en mis ojos.
No hay vuelta atrás- susurró a mi oído- No hay manera de cambiar después de esto...ahora ya estás aquí..y ya no podrás irte..o alejarte.. no habrá a donde correr... no habrá donde ocultarte..
tuve ganas de salir corriendo.Pero mis pies parecían de plomo.
Esta.. no es tu voluntad- dijo ella cerca de mi oído...susurrando con su voz..hipnotizante- está es Su voluntad...y espero... que no nos traiciones.
Sentí que los ojos se me quemaban..quise gritar pero no pude separar los labios.. un sinfín de imágenes me corrían por la cabeza..y solo veía una luz intensa y cegadora.. una luz...y de repente... nada...
Por un instante todo pareció estar en tinieblas.. miré el espejo..las manos de ella se habían retirado de mis ojos...que seguían ahí..sin rastros de quemaduras..mis ojos los mismos de siempre...¿Por que todo tan obscuro entonces?....
Miré con atención..mis ojos eran violeta....
yo tenía ojos castaños.. ¿qué era esto? ¿qué estaba pasando?
Sentí el ardor de nuevo..me tiré al piso..casi retorciéndome...no sabía si de dolor o de locura.
De repente todo se iluminó.
Pero nada era tan blanco y tan luminoso como la primera vez que lo vi.. creo que nunca volveré a ver nada igual..jamás...nada se compararía con la luz de las manos de esa mujer..nada nunca..volvería.. a ser lo mismo.. jamás.. mis ojos jamás mirarían del mismo modo.... nunca..
Quizé llorar.. aunque nunca supe por que.
Creo que jamás..lo sabré...
No sé cuanto tiempo estuve recostada en el sillón, sólo sé que me levanté con una sed como nunca antes la había sentido.
Una copa de agua fresca estaba en la mesilla de la sala..la tomé sin preguntarme si era mia o no y la vacié en cuestión de segundos. La sed se calmó.. y una vez que mi instinto natural se tranquilizó... la verguenza se apoderó de mi.
No te sientas mal- dijo una voz a mis espaldas- a todos les pasa... pero sin duda.. es la primera vez que veo a alguien contener las lágrima con tanta fuerza como tú... ¿Miedo a llorar de menos?
No-dije con la voz que se me arrastraba por la boca - miedo a no dejar de hacerlo..
Ella no me contestó nada. Tome el celular de mi chaqueta. Tenía 7 llamadas perdidas.
Eran las 4 de la tarde.
Me incorporé.. me matarían.. además.. tenía hambre.
Mi "paseo" de la mañana me había tomado más de lo preevisto.
Me miré al espejo, mis ojos eran castaño obscuro de nuevo.
Cambiarán - dijo ella en tono suave- y dolerá.. pero irás acostumbrándote, y será mejor.. que te acostumbres rápido..
Siempre..se hacen violeta?- dije mirándome más de cerca.
No- dijo ella.- se hacen blancos..o grises.. o gris azuloso..rara.. muy rara vez se hacen violeta.
y eso me hace peor? - dije tomando las cosas que había guardado en la mochila negra.
No- dijo ella- te hace distinta.. no necesariamente buena.. no necesariamente mala.
Asentí, aunque no supe por que.
¿Cuánto te debo?- dije suponiendo que no traía dinero para pagar todo aquello y que tenrpia que llevarlo en abonos.
el dinero no es nada- dijo ella- quiero un espiral perfecto..con cierto aroma..quiero una escalera de caracol...única..
Sonreí..suspicaz..sabía de que hablaba..
Para qué? - dije mirándome.
Ella se miró el pelo liso y sedoso..
todos quieren lo que no pueden tener- dijo ella- hasta yo.
Entre a un baño en una habitación y me moje todo el cabello..lo sequé un poco con una toalla.. los rizos comenzaron a formarse...suaves... tome uno con la mejor espiral que pude..de la parte de atrás para que no se notara.. y lo corté..
se lo di con suavidad.
Ella suspiró como si viera una pincelada de arte..el rizo desapareció en sus manos.. y en la pared se dibujó un nuevo cuadro.. un montón de trazos de espiales locas encolores rojos, rosas, lilas violetas y negros se perdían en pinceladas irregulares.
¿A que es hermoso? -dijo ella.
Lo es-dije mirando la pintura asombrada.
Y pensar que para ti es nada desprenderte de algo perfecto..de algo creado por su mano..- dijo ella reflexiva-- es más tu no te imaginabas los colores que dibujaba tu cabello..tu ni si quiera creías..que cada rizo..cada manera en la que cae..es perfecto..
me sentí avergonzada. Y me apresuré a la puerta.
Usa la otra puerta.. dijo señalando otras escaleras.
Asentí en silencio.
Y no vuelvas hasta que él te diga- dijo la voz a mis espaldas..
abrí la puerta de la calle.. la luz del sol me dio en la cara..la lluvía había pasado..
Miré donde estaba.. era un barrio conocido... de casas hermosas...di una vuelta a la dereche y camine hacia mi casa..
unos 15 minutos después estaba en mi habitación.. la mochila estaba en el baúl..ni si quiera la había abierto....
el hambre había desaparecido de mi mente.
Mi celular sonó.
¿Aló?- dije con uno tono de voz que no parecía mio.
Fáthima? - dijo una voz- ¿Dónde has estado?
Fui a caminar- dije con voz tranquila.
Salimos? -dijo la voz como dudosa.
Llego a tu casa en 20 min- dije por respuesta y tome mi chaqueta.

Bajé las escaleras... con prisa. Evadía la mitad de mi familia que se amontonaba en la sala.
¿A donde vas?- dijo la voz de mi abuela.
A casa de Bea- dije yo- llegaré tarde..

Sali corriendo.... y no dejé de correr hasta unas 7 calles más tarde.
Ver a Bea me calmaría.. a ella sí que tenía que contarle...

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