miércoles, 16 de marzo de 2011

Hanna y Anna. [L contrato]

Creo que era sábado, una semana antes yo había hecho una cosa infantil. Osea, Anna había hecho una cosa infantil había retado a Dios diciendo : "voy a matarme, si de verdad existes sabes que soy capaz y si es verdad que tienes un plan para mi mandarás un ángel a salvarme...ja! quiero ver eso..."
Mi horóscopo también decía: "No todo lo que brilla es oro"
Hacía un frío rico cuando subí las escaleras de mi casa a la azotea, el viento me recorría la cara y despeinaba mi cabello, tenía los ojos llenos de lágrimas que me congelaban las mejillas mientras caían, encendí como pude uno de mis cigarros mentolados, me acomodé dondé él y yo solíamos acomodarnos y miré al cielo. Llore, grité, dije, supliqué... nada pasaba, él no venía por mi, él no tiraba piedras a mi ventana....
vamos a dentro- gemía Hanna llorando y muriéndose de frío.
Lamentablemente para la pobre Hanna, ella ya no tenía el control, Anna Lo tenía. Anna se había enojado con Hanna por que estaba segura de que ella era la causante de que les hubieran roto el corazón. Así que Hanna mandaba.
Cierra la boca llorona - dijo Anna sintiéndo las lágrimas - no puedes calmarte un minuto, me enferma tu debilidad
es tuya también- dijo Hanna
Anna decidió ignorarla y seguir fumando.
Lentamente sacó un cutter del bolsillo de la chaqueta.
Hanna gritó y en un arrebato de fuerza lo aventó.
no quiero más marcas! - gritó Hanna tapándose los brazos - volveríamos a lo de antes! y eso no arreglará nada!, no más Anna porfavor!
Es la última... - dijo Anna.
que quieres decir? - dijo Hanna mientras involuntariamente se movía hacía el cutter.
Ella quiere decir que ya es hora- dijo una voz a su espalda.
Hanna y Anna se giraron asustadas.
Tu eres? - dijo Anna
importa? - dijo un tipo de 1.82 delgado, piel blanca, ojos miel y pelo negro
Estas en la azotea de mi casa- dijo Anna mientras Hanna se escondía para fingir que no estaban asustadas- si importa
te vi desde la calle- dijo el chico- subi por tus protecciones ¿nada seguras no?
él solía subir por las protecciones - dijo Hanna sin querer en voz alta.
Anna enseguida desvió la mirada.
"Él solía trepar las protecciones" - dijo el chico riendo y burlándose de mi dolor - ¿eres tonta?
¿Perdona?- dijo Anna furiosa.
¿también eres sorda? - dijo el chico- realmente patético, oséa que viniste hasta aquí para contemplar la ciudad en la que estuvieron juntos, todas esas promesas que le creíste! y toda esa absurda basura sobre el amor y el destino y tus putas clases de francés!
¿cómo sabes de las clases? - gritó asustada Hanna.
ho.. ahí esta el conejito de nuevo- dijo El chico
no soy un conejo! - gritó Anna- yo soy un..
gato? -dijo el chico- y un par de ratones te están dando en la madre...o no?
Anna temblaba de rabia y Hanna de miedo. Este chico no parecía haber trepado por las protecciones, no tenía manera de saber lo de las clases de francés a menos claro que ya nos hubiéramos visto antes.
Me quedé mirándolo con cuidado mientrás ocultaba mi terror.
¿Aún no?- dijo en voz alta
¿Aún no qué?- dijo Anna - no aún no voy a matarme, primero voy a patearte el trasero.
Me referia a que si aún no me reconoces... - dijo el chico pasándose una mano por el cabello- te adelantas mucho a las cosas no crees?
Encendí otro cigarro tratando de hacer memoria.
no tienes ni idea verdad? - dijo el chico.
Hanna lo miró apenada y Anna con indiferencia.
Debería tenerla? - dijo Anna- probablemente no te recuerdo por que eres un cero a la izquierda.
Vi una mueca indescifrable en su rostro. Por primera vez me percaté que sus rasgos eran bastante finos y agradables.
Pediste un ángel no? - dijo él encogiéndose de hombros.
Anna se empezó a reir.
Él esperó a que ella terminara.
Pides algo lo obtienes y sólo te ries- dijo él- la autodefensa que usas es tan patética, das lástima Hanna o Anna o banana o quien sea que finas ser ahora.
Soy Anna.- dije
Enserio... o eres Hanna y solo finges ser Anna por que ser Hanna te vuelve débil.. o tal vez sea que siempre has sido Anna y quieras hacerle creer a los demás que eres buena y por eso existe Hanna... o puede y sólo puede que no seas ninguna de las dos y tu nombre real sea....- ...dijo él
pero no le dejé terminar. Lo empujé con ira y le heche una de mis miradas de "retrocede o te mato"
pero el sólo se rió, parecía que mi "maldad" le parecía graciosa.
uhh- dijo burlándose- eres Anna la niña mala que usa mucha laca para el cabello para dañar la capa de ozono y decirse asi misma que su maldad es gigantesca.
le solté una bofetada que el esquivó habilmente.
no piensas fríamente, sólo actúas con tu ira pero cuando esta desaparece no queda nada más que un conejo llorando y arrepentido- dijo él.
Se supone que estás aquí para salvarme o para hundirme? - dijo Anna furiosa
¿Quién sabe?- dijo él- pediste algo y aquí está no en la forma que lo esperabas pero nada ha sido nunca como tu esperas ¿no?
Y bien que se supone que harás? dije- como planeas salvarme la vida?
Sacó de la chaqueta un pergamino antiguo. Lo miré con ironía.
¿Esperabas llamas, un brillo celestial o algo? - dijo- lamento decepcionarte las cosas no funcionan así...
¿que me garantiza esto? - dije.
¿qué es lo que quieres? - dijo él.
No sentirme asi.. nunca más, no sentir este dolor, esta ira , abandono traición, felicidad, desprecio, reencor- dijeron anna y hanna - No quiero volver a sentir nada!
Unas letras aparecieron en el contrato y me tendió una pluma fuente que parecía bastante cara.
¿Confías en mi?- dijo.
Anna y Hanna lo miraron dudosas, no confiaban ni en ellas mismas.
Vine a salvarte - dijo la voz- Confia en mi.
Anna y Hanna sin leer decidieron tomar un salto de fé y firmaron.
El guardó el contrato en su chaqueta de marca cara y sonrió.
El mal, siempre llega primero que el bien- dijo él.
"No importa que tan rápido viaje la luz... siempre se da cuenta de que la oscuridad ha llegado antes y la está esperando.."- dijo Anna con horror.
No leiste nada ¿verdad?- dijo él
dijiste que confiara en ti!- dijo Hanna chillando alterada.
él me abrazó por la cintura y me acomodó en su hombro, traía una colonia rica, me acarició el cabello.
Todo saldrá bien...¿vale?- dijo él.
Yo sabía que estaba mintiendo...Lo sabía, pero en ese momento lo único que quería... era creerle.

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