martes, 31 de mayo de 2011

Fathima [Derrotada]

Hablarles de mi idea de la muerte es quererles contar un cuento con final feliz. A pesar de saber del cielo y el infierno... aún creía ciertas cosas con firmeza.
Aún pensaba que a pesar de ser millones de seres sobre un pedazo de lodo... había un plan perfecto para cada uno de nosotros. Si el papel era bueno o malo... vaya suerte! Pero había un plan... nosotros, los humanos éramos parte del plan. Sin nosotros no habría plan, eso nos hacía tan valiosos como los ángeles, tan malvados como los demonios... y tan inútiles como un pincel sin pintura.

El grimorio comenzó a volverse una obsesión, leía todo lo que podía memorizaba todo lo que podía. Al final no logré mucho, pero podía mover objetos balbuceando unas palabras, aunque no muy lejos ni muy pesados, pero para recuperar mis armas sería bastante útil. No me interesaron las invocaciones, ni volar, ni levitar, ni cambiar de apariencia, de eso ya tenía bastante. Con la imitación de telequinesis me bastaba.
Parecía una niña con un juguete nuevo. Parecía estarme perdiendo dentro de todo. Asi que de este modo lo decidí, debía deshacerme de ese libro.
Probablemente fue lo que le pasó a Blair, demasiado poder consume... y la arrogancia nos precede.

Rafael hizo una entrada triunfante e instintivamente escondí el grimorio.
B- dijo rafael con su tranquilidad - ¿de verdad crees que no sé que has estado leyendo?
No abrí la boca. Sin pruebas no hay delito, decía para mi... ¿Por qué me sentía tan culpable?
El arte de la brujería esta condenado en el cielo - dijo rafael
No si no hago nada malo con él- repliqué instantáneamente.
algo dentro de ti esta gritando que lo dejes...- dijo él.
asentí.
Era la verdad, sabía que a fin de cuentas esto no me traería nada bueno. Para muestra me bastaba Blair. Les mencioné que fue quemada en la hoguera? Delatada por su príncipe azul, abandonada por su mejor amigo. Karma, dicen.

¿Yo ya he vivido antes? - dije soltando al fin la pregunta que me había carcomido por esa semana.
Las almas van al cielo o al infierno - dijo rafael mirando hacía la ventana- si hubieras vivido antes estarías en uno de esos lugares. ¿no crees?
¿Tu lo sabes? - dije.
¿tendría que decirte si lo supiera?- dijo rafael- la magia de ser humano es precisamente no saber nada y tener el poder para decidir sobre ello - dijo rafael- ahora dame el libro, voy a guardarlo para siempre en un sitio donde nadie lo encuentre nunca.
"nadie" "nunca"- dije- palabras fáciles de destrozar, alguien lo hallará y tendré que ir a patearle el trasero.
Bueno - dijo rafael - al menos ya estas previniendo, ahora tengo un caso..
Otro caso.
Hay actividad demoniaca aqui- dijo rafael- necesito que vayas a versalles.
¿Bromeas no?- dije
alguna vez versalles significó más para mi que mi propia ciudad.
No es broma - dijo Rafael- estan robando joyas.
Un demonio robando joyas - dije con ironía o esta pobre y quiere fingir que es humano, lo cual dudo... o le gusta verse linda.
Tal vez ambas- dijo rafael- puede que no te guste lo que veas..
Nunca lo hace- dije- por eso es que lo mato.

Le di el libro de mala gana y busqué mis cosas. Mi celular tenía tiempo sin sonar. Damian había desaparecido del mapa y lucio jamás había llamado, ni si quiera para ver si me había recuperado o no. No había visto a Dante tampoco... desde que maté a su hermano.

Versalles. En este palacio... donde tantos reyes vieron la gloria y la caida, había un sitio donde aún se conservaban ciertas y muy antiguas joyas reales. Secretas. Estas joyas tenían leyendas, cuentos antiguos, hechizos... oh! el romance, en otro momento me habría vuelto loca por el cuento de hadas que se hilaba en mi mente, pero no hoy.
Para empezar tenía serios conflictos con las alarmas, Versalles no era un lugar del que se entrara y saliera como si nada, y para acceder a esa bóveda secreta. Bueno. No me la iba a ver fácil.
Poco sabía en ese momento que lo que debía preocuparme no era la bóveda, o las alarmas. Si no lo que había dentro.

Cuando por fin logré que Rafael obstruyera las alarmas con sus poderes mágicos. Sólo contaba con 30 min para entrar y salir sin dejar huellas. Asi que con todo mi entrenamiento camine lo más rápido y sigiloso que pude.
Al llegar al cuarto secreto detrás de la pintura más hermosa que puedan imaginar (o conocer, que sólo era una réplica por cierto) hay una puerta secreta, que si abres del modo correcto llega a la bóveda.
Me estaba deshaciendo por resolver el enigma (que era un acertijo) cuando noté que la puerta ya estaba abierta. Tuve la sensación de que tenía un comité de bienvenida.

Entre con las armas en alto, los ojos me pasaron a violeta y un segundo después ya había matado a un demonio de clase menor. Disparé a las cortinas y otros dos cayeron.
Entonces la vi. Probándose un collar. Una chica más alta que yo, pelo largo a la cintura, rojo oscuro. Ojos grises, piel morena.
Y la persona que le ponía el collar. Era dante.
No me lo pensé. Apunté a la cabeza de esta chica y disparé.
Dante interceptó la bala.
No hubo palabras, las miradas que intercambiamos lo dijeron todo.
Empezamos a forcejear y le clave un sais en el costado. La chica se levantó tranquilamente y me clavó un cuchillo en la espalda..muy cerca del corazón.
Era un demonio, era demasiado rápida, era más fuerte que yo... había sido mejor...
me faltaba la respiración.
Dante me quitó de encima y me tiró al suelo. Traté de tomar mi celular con disimulo dentro de mi chaqueta y logré marcar un número. No supe cual, solo esperaba que contestaran y me oyeran.
Dante se dió cuenta y destrozó el celular.
moví el sais con la mente y se lo encajé en la pierna...Arrastrándome conseguí agarrarme de la pierna de esta chica que me pateó la cara.
Esto me recordó al día que perdí a Bea.
Me habían ganado, e iba a morir...


Cuando mueres, tu alma eterna va al cielo si has sido buena persona y va al infierno si solo supiste arruinar tu vida.
Toda mi labor de mata demonios me habría comprado un pase a la eterna belleza o la eterna tortura?
Y si era como yo creía... en mi vida futura.. ¿lograría hacer las cosas bien esta vez?
¿lograría no perder a lo único en lo que podía pensar en el fin?
Drake, ojalá pudiera ver tus ojos sólo una vez más...

Rojo sangre. Es todo lo que veo ahora. Y esa terrible Luz.

2 comentarios:

Trinity_X dijo...

muy bueno!!...sigue matando demonios

Samantha Duvert dijo...

gracias ;) en eso estoy!!