viernes, 27 de enero de 2017

Te doy una tormenta por que es más fácil que darte luz.

Por que hay cosas destinadas a permanecer en las sombras y en memorias fracturadas por remordimiento. Como rosas de chocolate derritiéndose al fuego de emociones nunca llevadas acabo.

Gracias por caminar en mis calles de lluvia, si hubiera sabido que estabas en ellas te habría prestado un paraguas, yo sé que tan largas pueden ser mis avenidas en la noche y cuantas de mis pesadillas las habitan.

Pero te regalo una tormenta, por que en la destrucción también hay belleza, en el terminar un ciclo para que al día siguiente salga el sol. Aunque eso signifique perder unas cuantas rosas de chocolate en el camino.

Te regalo una tormenta... y un mar de posibilidades.

1 comentario:

jorge luis dijo...

BUEN ESCRITO, UN ABRAZO